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Delicias divinas

Una de las habilidades que más se ponen en práctica en los conventos o monasterios es la repostería. Esta actividad, sin duda, lleva muchos años siendo la preferida y sus recetas, en ocasiones, son guardadas celosamente. Son muchos los platos y los manjares que llevan ese toque secreto en cada preparación y estos enviados de Dios en la tierra lo materializan a la perfección.

Gracias a programas de televisión como “Bocaditos de Cielo” conducido por las Hermanas Concepcionistas Franciscanas de Segovia, estas recetas han gustado en los televidentes y lograron popularizarse. Tanto ha sido el éxito que han tenido preparando postres en la cocina del convento que Sor Liliana y Sor Beatriz lanzaron su libro con muy buena receptividad.

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Dentro del recetario se encuentran postres como: pastel de verdura, buñuelos, torrijas, brazo de reina, entre muchas otras preparaciones. La gastronomía en estos lugares sagrados siempre funcionó para ayudar a las comunidades y actualmente estas recetas se han diversificado y muchos de estos postres son presentados en las festividades de los pueblos.

Algunos de estos postres han sido bautizados con nombres divinos como: Magdalenas Concepcionistas, flan de monjas o hueso de santo y esto para darle un sentido más religioso a cada uno de las preparaciones. En muchas ocasiones se le coloca el nombre según el convento o monasterio, por ejemplo en el caso del Convento de San Leandro en Sevilla con el postre Las yemas de San Leandro.

A propósito de estos nombres uno de los postres, hueso de santo, es uno de los preferidos por su preparación y por lo delicioso que es. Los ingredientes para la realización de este dulce son muy sencillos de conseguir y, además, son pocos. Solo necesitas:

  • Azúcar
  • Almendra cruda molida
  • Agua
  • Yemas de huevo

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Esta simplicidad con los ingredientes es una ventaja porque quiere decir que cualquier persona lo puede realizar sin necesidad de gastar mucho dinero para realizarlo porque la idea es que este tipo de repostería religiosa sea una ayuda para todo aquel que lo requiera.

Otro ejemplo de la practicidad de estas recetas es el plato flan de monjas, solamente se necesita:

  • Azúcar
  • Leche
  • Nueces
  • Huevo

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Con tan solo cuatro ingredientes puedes preparar un postre riquísimo ¡Como bajado del cielo! Es así como muchas monjas preparan estas deliciosas recetas accesibles para todo los públicos. Estos lugares como los monasterios o conventos son centros de regocijo espiritual y encuentro social.

También, algunos de estos lugares hacen productos artesanales que comercializan posteriormente para sostener la vida en el convento. En las fiestas santas muchos de estos postres son vendidos a precio solidario y de esta manera mantienen la vida en estos conventos y monasterios.

Estas riquísimas recetas siempre son una maravilla degustarlas. La generosidad de algunas monjas que han realizado estos postres de manera pública contribuye a que se mantenga la tradición de comer estos deliciosos bocaditos. Una vez más la gastronomía religiosa se consagra como una de las preferidas de las fiestas santas por su elaboración artesanal y dedicación eterna.

No importa si rompes la dieta y te quieres dar un permitido, hay que saber aprovechar cuando de los conventos salen a la luz recetas que llevan algunos años en el anonimato porque decir cuál es el ingrediente secreto puede costar mucho, pero algunas pistas dan para que quede igual de delicioso y para que todos puedan prepararlo.

 

 

Autor entrada: pias