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Las monjas: el mejor equipo de Dios en la tierra

Ayudar al prójimo, así reza la Biblia y eso es lo que ponen en práctica aquellos que sirven a Dios. Varias monjas se alistan para brindarle una mano amiga al más necesitado; ya sea con comida, recolectando juguetes o jugando fútbol con los niños. Así ellas deciden colaborar con la comunidad y lo hacen con la mejor disposición.

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Las demostraciones de solidaridad están siempre y cuando las adversidades se hacen presentes las enviadas de Dios en la tierra no hacen esperar su ayuda. Una oración sana y ellas salen con sus plegarias cuando un enfermo no puede más o la naturaleza feroz hace de las suyas. La labor de cada una de ellas es incalculable y muchas veces intervienen en problemas sociales para buscarle solución.

En Honduras los índices de pobreza son muy elevados, muchos niños y jóvenes viven, por desgracia, desamparados y algunos caen en la adicción. Ante esta situación monjas mexicanas decidieron ayudar a varios de estos jóvenes que vivían en situación de calle desde el año 1992, según señala Sipse.

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Ellas realizan cualquier actividad, se ponen la camiseta y si tienen hasta que jugar fútbol para ayudar a los niños o para simplemente darles un momento de alegría a estos, sencillamente lo hacen y sin pensarlo muchas veces. En ocasiones llevan su canto a los hogares y de esa manera van predicando la palabra. Sin duda tienen una gran misión en la tierra y hacen todo por cumplirla.

Sin importar el lugar en el que se encuentren, ellas están ahí para aconsejar a cualquiera en una situación difícil. Por ejemplo, sor Elena Villalba, una monja española, viajó a Honduras tras el huracán de 1998 y decidió crear un centro de ayuda para las jóvenes del país. Este centro ha ayudado a muchísimas personas durante todos estos años y ha sumado a más religiosas, según informa La Prensa.

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Los conventos, en ocasiones, sirven como centro de acopio cuando es necesario llevar comida o ropa ante un evento desafortunado y por eso debemos colaborar con ellas porque muchas veces las personas acuden a este lugar para buscar ayuda. Es de conocimiento que en algunos asilos con presencia religiosa, los que cuidan de los abuelos son las monjas y la ayuda con medicinas es indispensable para ellos.

Todos estos lugares requieren de la colaboración de los ciudadanos y las monjas a veces son las caras visibles de cualquier pedido de ayuda por parte de la comunidad. Cada uno de nosotros deberíamos ser más conscientes del esfuerzo que ellas ponen para sacar adelante a muchas personas que con sus oraciones salvan al más necesitado.

Su labor a cada lugar que van vale mucho y a veces desmerecemos lo que hacen. La representación de Dios en la tierra parece estar a salvo gracias a todas las monjas que ocupan su vida a servir al prójimo porque una mano amiga no se le niega a nadie. Ese lema ellas lo llevan con mucho orgullo siempre y lo demuestran con sus acciones, más que con palabras.

 

Autor entrada: pias